miércoles, 28 de octubre de 2009

ETIQUETADO: Puntos de vista científicos. PARTE II

Equivalencia sustancial.- La equivalencia sustancial es un criterio clave usado en todas las discusiones de la Comisión de Codex Alimentarius- FAO en las Naciones Unidas. Si un producto alimenticio derivado de un OGM es equivalente sustancial a otro procedente de un organismo producido genéticamente por otra vía convencional ambos son sustancialmente equivalentes. Repito: dos lotes de aceite de soya que no difieren uno de otro en su análisis químico son llamados sustancialmente equivalentes y es aceptado que no hay una razón válida de tipo de seguridad o de economía que justifique su etiquetado diferencial porque no son diferentes. Si no son diferentes ¿Qué objeto tiene el etiquetado? Diferenciarlos por su modo de obtención genética o sea simplemente por metodologías diferentes, simplemente trataría de perjudicar a la ingeniería genética, un método nuevo de mejoramiento genético, muy potente, efectivo y promisor. Además, ha producido productos aceptados por los agricultores cuyo análisis de riesgo como alimentos ha sido hecho impecablemente y han sido aceptados por las agencias reguladoras más importantes del mundo en bioseguridad. No se ha producido hasta ahora ni un solo caso de daño a la salud humana o animal en millones de raciones consumidas en todo el mundo producto de 800 millones de hectáreas de cultivos GM acumulados.
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Los productos orgánicos no son diferentes por causa de un método de mejoramiento genético sino por la forma como se lleva a cabo su cultivo. Si una soya transgénica fuera cultivada sin uso de fertilizantes o pesticidas químicos podría ser calificada como orgánica. Si no lo es, se trata simplemente de la arbitrariedad de las reglas de los grupos orgánicos que ven al os transgénicos como poderosos competidores. En efecto un cultivo que tenga un gen de resistencia a determinados insectos no requeriría del uso de insecticidas. Pero esa ventaja antagoniza a los intereses económicos de los poderosos grupos de interés pro-cultivos orgánicos, que expresamente prohíben el uso de semilla transgénica en cultivos orgánicos. Las razones políticas y comerciales han sido ampliamente documentadas.
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Etiquetado voluntario de alimentos de origen GM.- Que no es de interés el etiquetado voluntario para los intereses de los promotores de los OGMs, es un error. Los pro-OGMs son totalmente abiertos a la libertad del etiquetado pero no a la obligatoriedad del etiquetado. En ello radica la diferencia con los anti-GMs. Libertad es democracia, obligatoriedad es coacción. No es admisible que algunos por intentar forzar su opinión sobre los demás, obliguen a través de legislación a hacer algo que los pro OGMs no consideran necesario hacer y para lo que tienen información justificadora de ello, lo que los anti-.OGMs no pueden hasta ahora exhibir, salvo en forma de mitos no comprobados. El derecho a afirmar por su productor que un determinado producto no contiene componentes o ingredientes procedentes de OGMs es un derecho que por legislación no puede llegar a negarse. Eso lo reconocemos y aceptamos que si alguien desea voluntariamente poner en su producto ese tipo de etiqueta, que tenga plena libertad de hacerlo. También procede el derecho de un productor de un alimento que se diferencia de otros por no ser sustancialmente equivalente, a que quiera declarar en una etiqueta que su producto derivado de un OGM novedoso (ejemplo: almidón de papa OGM con alto contenido de amilosa desarrollada en Alemania) es diferente a un producto convencional. Nadie está impedido de hacer lo que la ley no prohíbe.
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Pero tomemos nota que el que decida etiquetar a un producto sustancialmente equivalente como libre de OGMs correrá en desventaja en una competencia con aquellos que no etiquetan por varias razones importantes. Tendrá necesidad de comprar en el mercado ingredientes de procedencia certificada no-OGM, algo que cada día se torna más difícil y costoso; deberá asegurar y certificar cada paso de la cadena de segregación de productos que nace en la chacra, se reúnen en silos de almacenaje segregados, continua en un transporte interno en camiones, trenes y barcazas segregadas, luego su segregación en silos de puerto, luego en bodegas de barco en los que no debe haber residuos de transporte anterior de OGMs creando el problema de residuos por detectar y finalmente los análisis de commodities en puerto; con los costos de demurrage de barcos respectivos. Los análisis deberán hacerse por cada lote de alimentos producidos, porque cada lote tiene ingredientes diferentes comprados en diferentes épocas y de diferentes fuentes, para luego continuar forzosamente con un control de empaque, control de distribuidores mayoristas y minoristas y de sus guías y facturas por 5 años, como se exige en la Unión Europea. Esta inmensa barrera logística y de costos es la que tendría que atravesar cualquiera que se aventurara a etiquetar voluntaria o forzosamente. Los que no etiquetarían, serían los más competitivos, porque tendrían ventaja de menores costos y menores nudos logísticos. Por consiguiente los que se verían ver forzados a etiquetar si la ley lo obligara perderían la ventaja económica y logística que ahora tienen para sus productos. Por ello es que los activistas anti-OGMs quieren forzar el etiquetado y hacerlo no opcional sino obligatorio. Pero si ellos ganaran todos fracasarían porque obligarían a todos los industriales de alimentos a ser perdedores, lo que pasaría igualmente con los consumidores que tendrían que pagar el mayor costo de esta aventura insensata.
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Por otra parte, la importación de alimentos bajo el TLC desde Estados Unidos o Canadá no podría hacerse bajo la ley de etiquetado porque en Estados Unidos no se etiquetan los alimentos considerados sustancialmente equivalentes. No habría forma de hacerlo porque el sistema masivo norteamericano impediría segregar las fuentes. Los escasos casos de segregación para alimentos no-GM que se hacen para el mercado japonés de commodities, es a precios altos que los japoneses están dispuestos a pagar por sus mayores ingresos per cápita, 5 veces en promedio mas que los de los peruanos. Pero aún ellos no podrán seguir por más tiempo porque se están agotando las fuentes de determinados commodities que no son GM. El anunció de los productores de trigo de Australia, Canadá y de Estados Unidos que han decidido entrar a producir trigos transgénicos por los principales países exportadores, podrá en algunos años cerrar el mercado a trigos que no sean GM.

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