Vale la pena comentar una actitud como èsta de un periodista independiente, que dice lo que piensa y que no hipoteca su conciencia a sinsabores y vaivenes de la pleitecìa al poder de turno y a su màximo representante, hoy, Alan Garcìa.
Augusto Alvarez Rodrich decidiò no ir a la entrevista por RPP del sàbado 2 de enero porque conquè cara hubiera escrito lo que ha escrito ...aunque valgan verdades no es bueno ser avestruz cuando las papas queman...pero...derepente no querìa perder su chamba...? podrìa ser...aunque ya pagò costos con lo de la ley 1090 en que saliò de PERÙ 21 para el bienestar de LA REPÙBLICA porque la verdad es que habemos muchos lectores que nos gusta còmo escribe , aunque no nos quiera mucho.
LEAN : ROBÒ,HUYÒ Y LO INDULTARON.
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
El indulto a Crousillat es un insulto de Alan García a la ética.
El indulto otorgado por el presidente Alan García a José Enrique Crousillat constituye un insulto a la ética básica que debiera guiar la actuación de un jefe de Estado que aspira a ser respetado por la ciudadanía.
Ello no desconoce la facultad presidencial del indulto incluso sin explicación. Pero la relación de un mandatario con la población requiere que decisiones de esa naturaleza sean justificadas para no producir la sensación de abuso por un interés subalterno, como la que ha dejado su indulto a Crousillat.
Si el indulto es una facultad presidencial legítima y un instrumento humanitario valioso, ¿por qué produce náusea la decisión del presidente García de beneficiar a Crousillat?
Como ha demostrado La República, por la fabricación de argumentos para camuflar su decisión –que es política– como si fuera por razones de salud y humanitarias. Dicho objetivo se ha venido cocinando desde hace tiempo con acciones, omisiones y silencios cómplices de varios funcionarios del más alto nivel.
Además de la trafa, este indulto es absurdo pues se otorga por razones de ‘salud’ a quien, apenas lo obtiene, deja la clínica en la que, supuestamente, estaba por el mal que le impedía estar la cárcel. E, inmediatamente, ofrece una entrevista arrogante y descarada en la que no muestra arrepentimiento, e indica, sin ruborizarse, que vendió la línea editorial de América TV por más de US$20 millones mediante un ‘contrato’ por el que ni pagó impuestos, mientras el gobierno cómplice no toma precauciones para que, al menos, devuelva el dinero robado –a través de Vladimiro Montesinos– a todos los peruanos.
Encima, el gobierno desliza la opción de cobrar ese dinero mediante un supuesto reclamo pendiente de Crousillat en América TV, dentro de su estilo usual de relacionarse con los medios a través de la combinación de chantaje y coqueteo.
Crousillat es consistente con su comportamiento inmoral como el mostrado en el sofá del ‘Doc’ al recibir la montaña de dólares. Pero lo que produce náusea es la manera como el poder político liberó a este sinvergüenza, sin siquiera devolver lo robado. ¿Está García detrás de la farsa? La manera de desmentirlo sería montando en furia por supuestamente haber sido engañado con un procedimiento trafeado y desmontando este indulto bamba que es un insulto a la dignidad ciudadana.
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