Es necesario que las autoridades, líderes, dirigentes y miliantes políticos entiendan las razones de quienes desarrollamos ciencia. La ley de Biotecnología Moderna aprobada en Julio del 2006 en el Congreso de la República del Perú y que ahora esta nuevamente revisándose en el Congreso, dice mucho de aquello que la articulista española MARA VILLAMUZA Oviedo ratifica con sus reflexiones, que no solamente la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovacion tecnológica serán las armas más importantes del desarrollo sostenible, que incluye la superación de la pobreza; sino que dentro de ella la Biotecnología Moderna ofrece un haz de referentes de valor incalculable para promover el desarrollo económico y social del Perú.
Más presupuesto para el desarrollo de la ciencia, la teconologia y la innovacion tecnologica y más apertura mental y política para la implementación de la biotecnología moderna en el Perú y que la pronta promulgación del Reglamento de Bioserguridad, en manos del Ministerio de Agricultura en este momento, se cristalice.
LEÁMOS LO QUE ESCRIBEN...
La biotecnología tiene mucha vida.
Compromiso Asturias XXI llama a explotar las grandes posibilidades del sector con una mayor implicación de las empresas
MARA VILLAMUZA Oviedo, Marcos PALICIO Oviedo, M. PALICIO
La lista de oportunidades que despliega la alta tecnología de origen biológico produce combustibles limpios, alimentos y cultivos mejores y, sobre todo, cura enfermedades. La relación de alternativas es en realidad muchísimo más amplia y se las arregla sola para explicar por qué figura la biotecnología entre los nueve «Sectores con futuro para Asturias» que ha identificado la asociación Compromiso Asturias XXI. Al calor de esta parcela de la investigación científica, consagrada a crear o modificar productos «a la carta» para fines específicos a partir de la modificación de sistemas biológicos u organismos vivos, ya crecen descubrimientos farmacéuticos, alimentarios o energéticos cuya explotación extiende sus capacidades de desarrollo hacia distintas actividades y ramas de la industria. Puede «dinamizar, impulsar y beneficiar a múltiples sectores de la economía», afirma el documento elaborado por el colectivo. El gran impedimento, una vez más, se ve en la necesidad de estimular las voluntades para que se asuman los riesgos de trasladar a la práctica todo ese potencial teórico que garantiza la ciencia.
Dicho como lo dice el texto de la asociación, el Principado tiene «cierta fortaleza biotecnológica en el sector público y también algunas empresas privadas relevantes y no puede permitirse el lujo de desaprovechar el impulso económico que supondría el desarrollo de la actividad industrial en biotecnología». El problema es saber cómo. La inversión en este terreno, responde el documento de trabajo, viene hasta ahora sobre todo «de las entidades públicas», por lo que cabría alentar una mayor implicación del sector privado en el gasto y el riesgo de la apuesta biotecnológica. Asturias, constata la asociación, es la tercera región con menor participación de las empresas en el gasto investigador en este ámbito y una de las que tienen menos empresas dedicadas a él y por eso se propone una dinamización del sector. No bastan las dieciocho compañías de biotecnología actuales ni su tamaño, ya que la mayor parte son pymes. Hacen falta más y mayores. Otra vez habría que preguntarse cómo y responderse imaginando un escenario ideal en el que se estimularían proyectos de innovación en las empresas asturianas de los múltiples sectores receptores de estos descubrimientos -del forestal al agrícola, pasando por la medicina o la energía- y se apostaría por la transferencia hacia el sector privado de ciertos servicios biotecnológicos que ahora prestan las administraciones.
Para completar la labor de estímulo, Compromiso Asturias XXI pone delante de las empresas todo lo que pueden conseguir con la biotecnología. Está, concretan, la «selección y mejora de árboles de utilidad forestal», la mejora de la reproducción de especies ganaderas, la investigación alimentaria, nuevos cultivos para producir combustibles vegetales, como microalgas, o, muy especialmente, las oportunidades médicas de los nuevos fármacos o de la «farmacogenética, que busca terapias personalizadas en función del perfil genérico del paciente.
En el espejo, Francisco Morís ve a un «rompehielos» que va desbrozando caminos contra corriente. Un bicho raro que lleva cuatro años tendiendo puentes entre el laboratorio y el mercado en una región poco o casi nada acostumbrada a esos riesgos. Entrechem, su empresa de «ingeniería genética de bacterias para generar moléculas antitumorales», puede ejemplificar las posibilidades del sector biotecnológico en Asturias, pero también todas sus dificultades.
Entrechem, surgida en 2005 por la iniciativa conjunta de Morís, del químico y actual rector, Vicente Gotor, y del microbiólogo José Antonio Salas, tiene seis empleados con aspiraciones de llegar a diez y es la primera y todavía única empresa asturiana que ha conseguido financiación, 658.000 euros, del programa NEOTEC del Ministerio de Ciencia e Innovación, para financiar la parte preclínica de su investigación. El problema, apunta, reside en que «al ser financiación blanda exige la entrada de capital privado y estamos negociando para ello. La Administración pública ayuda, más o menos, pero falta el complemento del dinero privado», concluye.
Hay más. Dieciocho empresas asturianas usuarias de biotecnología, aunque las exclusivamente biotecnológicas «no pasan de cinco», constata el informe de Compromiso Asturias XXI. Hay plantas de biodiésel, como Bionorte o Asthor; compañías usuarias al cien por ciento de servicios biotecnológicos -Ampligen, para identificación por ADN, o Cefiva, dedicada a la reproducción asistida- y otras que se sirven parcialmente de esos conocimientos, casi todas las lácteas y algunas cárnicas.
Para todas ellas y para las que puedan surgir el problema del espacio puede empezar a tener remedio en la «bioincubadora» que proyectan en el parque tecnológico de Llanera el Ministerio y el Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA). Acogerá a ocho empresas y se asociará con otro proyecto similar que el Ayuntamiento de Oviedo apadrina en terrenos del actual Hospital Universitario Central de Asturias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario