sábado, 26 de septiembre de 2009

LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS.

Es más que alarmante este artículo que leerán a continuación. En nuestro país y cuando las políticas de estado y las acciones del gobierno para disminuir el "trajín" de los narcotraficantes, Y QUE HOY EN SIMBIOSIS con los remanentes de Sendero Luminoso pretenden apoderarse de los estamentos políticos en las regiones donde se cultiva coca y en el centro mismo del poder político, no tienen éxito pensamos que experiencias en otros paises como Colombia y México por ejemplo pueden darnos algunos elementos de juicio para conducir una estrategia que nos permita revertir semejante situación de promoción de la fabricación de cocaina en el VRAE preferentemente... para no caer en los terribles parámetros que han convertido a México en un narcoestado que está luchando a muerte para combatir semejante flagelo para la humanidad: las drogas y que sin embargo el artículo de Mary Anastasia O'Grady publicado por el Wall Street Journal, nos llena de incredulidad frente a lo que se puede hacer para enfrentar esta guerra y nos llena de angustia.

LEAMOS...!

La guerra imposible de México contra el narcotráfico
Por Mary Anastasia O'Grady
14 set 2009
Wall Street Journal

México anunció recientemente que despenalizará la posesión de"pequeñas cantidades de drogas" —marihuana, cocaína, LSD,metanfetaminas, heroína y opio— "para consumo propio". Las personasque sean aprehendidas por las fuerzas del orden con cantidades dedichos estupefacientes que estén por debajo de los límitesestablecidos no serán procesadas. Una persona interceptada tres vecescon cantidades por debajo del límite establecido, sin embargo, deberápor ley someterse a un tratamiento.

Para el gobierno del presidente Felipe Calderón, que se ha pasado los últimos tres años sumido en un combate mortal con los carteles delnarcotráfico, esto parece contraproducente. ¿Acaso el gobierno se estárindiendo ante las realidades del mercado de estupefacientes? ¿O setrata de una astuta táctica de los combatientes del narcotráfico quetodavía se acogen a la quijotesca convicción de que pueden acabar conlos proveedores de drogas?

La respuesta es que se trata de un poco de las dos cosas. Pero ningunatiene importancia. El gran problema de México —y de hecho, el mayorproblema de seguridad del hemisferio— es el crecimiento y el mayorpoderío del crimen organizado, alimentado por las ganancias delnarcotráfico. La nueva política de Calderón probablemente no resolveránada en ese sentido. La razón es simple: la prohibición y la demandaconvierten hierbajos sin valor en mercancía valiosa. Donde realmentese vuelve valiosa es al cruzar la frontera con Estados Unidos. Si lademanda en EE.UU. es robusta, entones los productores, traficantes yvendedores se enriquecen satisfaciéndola.

Los consumidores mexicanos ahora tendrán menor temor de sercastigados, algo que, en el caso de la marihuana, también sucede enEE.UU. Pero el tráfico sigue siendo ilegal y los criminales seguiránteniendo enormes incentivos para asesinar y sobornar con tal de eludira las fuerzas del orden. La despenalización no retirará el dinero delnegocio y, por ende, no reducirá la corrupción, la intimidación a lasautoridades democráticas por parte de los carteles o el terrorinfligido en la población local por los magnates de la droga.

A pesar de todo, el intento de México de cuestionar el status quo queimpera en la lucha contra las drogas merece reconocimiento. Adiferencia de los zares antidroga estadounidenses, México al menosreconoce que repetir lo mismo una y otra vez esperando un desenlacedistinto es una locura.

Debido a que a tantos estadounidenses les gusta consumir cocaína, elnegocio ha prosperado durante las últimas cuatro décadas. La mayorparte del tráfico solía pasar por El Caribe, pero el patrullaje de lasrutas marítimas por parte de las autoridades hizo que los proveedoresoptaran por rutas terrestres a través de Centroamérica y México. Ensólo dos décadas, los capos de la droga mexicanos tomaron el controlde la industria, añadiendo otras drogas a sus líneas de productos. Alpagar a sus empleados en drogas en vez de efectivo, tambiénexpandieron el negocio en su país; "mulas" de menor rango debencolocar su mercancía en el mercado local para convertir su sueldo endinero. Ahora, los latinoamericanos se han convertido en consumidores.En otras palabras, la demanda y la prohibición en Estados Unidos hanenvenenado toda la región. A medida que sus ingresos se disparaban,los líderes de los carteles de la droga tomaron el control de grandesfranjas del territorio mexicano. Los funcionarios que no se podíancomprar con plata eran eliminados con plomo.

Cuando Calderón asumió el poder en diciembre de 2006, prometiórestablecer el orden. Todo indica que su "guerra" se libra bajo lacreencia de que una sociedad libre no puede ser presa del crimenorganizado, no bajo la presunción de que la oferta puede serextinguida. México pretende aumentar el costo del narcotráfico paraque su flujo migre a otra parte. Casi 1.150 soldados y empleados delas fuerzas del orden han sido asesinados en los últimos tres años.Tras apostar su presidencia al restablecimiento del estado de derecho,Calderón ha tenido incentivos para argumentar que su ofensiva harendido frutos. Y no cabe duda de que haya tenido un efecto. En loslugares en los que el ejército ha hecho sentir su presencia, laanarquía ha disminuido. Miles de criminales han sido eliminados, yasea por las fuerzas del orden o por pandillas rivales que ahora seenfrentan por el control de un mercado decreciente. Se han confiscadocargamentos de droga, interrumpido las vías de suministrotradicionales para químicos importados para fabricar metanfetaminas ydespedido a funcionarios corruptos. Pero la guerra continúa. Los caposmuertos se reemplazan, surgen nuevas vías de suministro para laelaboración de "meth" —la última descubierta proviene de Argentina— yla corrupción persiste. Los extorsionadores secuestran, roban ycomercian con armas. También son innovadores. Ahora usan semi-sumergibles para transportar las drogas por mar.

Al despenalizar el consumo, México admite que la situación no estámejorando. El gobierno señala espera concentrar sus limitados recursosen perseguir a los productores, traficantes y distribuidoresminoristas. Según la embajada mexicana en Washington, otro objetivo esacabar con la corrupción que proviene de la "libre interpretación delo que constituye la venta de drogas minorista". El objetivo esreducir la corrupción policial al mismo tiempo que se persigue a lospeces gordos, no a los pequeños.

La guerra a la oferta es un fracaso, algo que cualquier estudiante deprimer año de economía podría haber previsto. Pero este planprobablemente no revertirá la situación. Es la demanda al norte de lafrontera la que constituye el principal motor del terror de las mafiasdel crimen organizado. Y esa no muestra indicio alguno de disminuir.

http://online.wsj.com/article/SB125288402480007223.htmlEscriba a O'Grady@wsj.com

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